Otra vez vuelvo a ti.Aquí me tienes, recurriéndote, usándote
como desahogo, una vez más.Otra vez utilizo la grandeza de la rima, para
contarte mi vida, para escribirte; te observo, tú tan blanca, reflejando mis
pensamientos mientras los traspaso con tinta.
Otra vez, otro día
escribiéndote; explicándote mis agonías y suplicios,
mediante tinta.Un día más en el que eres lo más precioso a lo que recurrir,
para suplir mi soledad.Y no sé por donde empezar a contarte, son tantas cosas,
tantos días que han quedado en nada; tan, tan vacío por dentro, que no tengo ni
idea como explicar lo que siento, ni lo que me haces sentir tú, en forma de
poesía.He visto la poesía también, en forma de naturaleza, he visto poesía en
sus sonrisa, en su mirada, incluso en su voz.Estoy tan ausente en mí que,
camino por la calle y veo cosas que nunca antes había visto; me fijo en las
personas que caminan, tan rápido que no se dan cuenta del mundo que les rodea,
van tan rápido que no se dan cuenta que en esa esquina hay un vagabundo
sufriendo en su piel, el frío invierno; no ven al mismo borracho todos
los días en ese bar, mendigando un poco más de alcohol; no me ven a
mí, un chico caminando a solas, mendigando amor.Tal vez si lo ven, pero ellos
mismos se ponen la venda en sus ojos, y siguen adelante, por su camino, sin
pararse a descansar, sin observar.
Otro día, y otra vez; vuelvo a casa helado y solo.Me siento
con la taza de chocolate, cojo un poco de calor en la fría soledad, y de nuevo,
te recurro; tú, que tanto me entiendes.Otro día más que transformo mis
pensamientos y los reflejo en ti.Tú, mi equipaje requerido: papel y
bolígrafo.
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