De nuevo, aquí estoy caminando solo.Voy par la gélida noche
caminando bajo el manto de estrellas resquebrajadas en el cielo, acompañada por
esa preciosa, brillante e impactante Luna llena; otro día más en el que voy
ausente en mí mismo, empiezo a echarme de menos.Camino, y hoy más que nunca, me
doy cuenta de pequeños detalles, grandes rasgos.No se dan cuenta de la
espectacular Luna, apenas le dan importancia, a la mayor razón de inspiración
de los poetas; no se dan cuenta de que ese perro vagabundo, tal vez no sepa
razonar, pero si es capaz de sufrir el dolor; no se dan cuenta de que la soledad va
buscando compañía.
Seguramente, no sabría vivir, sin antes haber muerto; y maldigo a la
esperanza que últimamente me abandona y me pone los cuernos.Me paro mientras
observo un punto fijo hacia ninguna parte, entre la oscuridad, y caigo en la
cuenta de que otro año más, he desconocido a muchas personas; de que se olvidan
del presente y tienen miedo al futuro, de que se engañan con falsas promesas, de que no se cansan de mentiras. He
optado inconsciente, por un estilo de vida de los baratos, de esos que no
incluyen paracaídas, de hablar con muchos silencios, de gritar ansiosamente a través de susurros.Otro día, otra noche; de nuevo caminando entre el frío; sin saber por
qué recalcando los pequeños detalles, que hacen grandes rasgos; otra noche más, buscando el calor perdido.