Hoy como ayer, mañana como hoy, y siempre igual.Un cielo
oscuro inundado por luciérnagas, estrellas.Otro día igual.Me limito a pensar
bajo la oscuridad inmensa, caminando por ningún camino; hacia adelante, un horizonte
eterno, y andar, solo andar.Latiendo al compás un corazón, moviéndose como una
estúpida máquina.La interesante inteligencia del cerebro, adormecida en un
rincón de la cabeza, me habla la voz de una conciencia intranquila, grita
desesperadamente que despierte a la inteligencia, me pide que le dé un sentido
a los latidos de este corazón convertido en máquina.Sigo caminando, buscando
algún camino que me lleve a un amanecer nuevo, de nuevo amanecía tarde; buscaba
horas que no señalase ningún reloj, buscaba el camino de lo distinto.Sin amor
todos los besos son el mismo; un nuevo amanecer: hoy como ayer; mañana como
hoy, quién sabe.
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