Llegará el día en el que puedas arrancarte las costras de las heridas, pero seré yo quién se quede con las marcas, asimilando que las esquinas de tu mente me han llevado al círculo de tu pasado despertando todos mis demonios; ha llegado el día en el que has callado a todos los poetas, en el que es imposible aprender, porque ha sido mejor fracasar contigo que acertar con cualquiera, y han pasado los días, los días y los días en los que pones más explicaciones de las que caben.
Y qué sabré yo al hablar de desamor, qué sabré de ti, o de tu piel, incluso de tus labios, si todo lo que escribo antes del bésame no tiene sentido.
Bésame.
Y qué sabré yo al hablar de desamor, qué sabré de ti, o de tu piel, incluso de tus labios, si todo lo que escribo antes del bésame no tiene sentido.
Bésame.
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