Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
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lunes, 24 de junio de 2013

Imagina un momento*!

Tres pasos, dos miradas, una sonrisa.Más precisamente en ningún lugar que jamás encontraré, dónde nunca nos habíamos visto, en aquel instante que jamás sucedió, nos besamos.El beso más intenso y perfecto que jamás podría existir; caía la lluvia atronadora, más bien parecía el diluvio universal, quizá lo era.
Encontré justamente en el instante perfecto para pronunciar las palabras que más encajaban con nuestra situación espacio-temporal y sentimental, no existía el mínimo resquicio o augurio de tristeza y nostalgia, y es que por supuesto, tanta perfección, tan sólo podía ser fruto de una gran y constructiva imaginación.

Qué imaginación, tanta desdicha, y es que, ¿acaso no podríamos ser felices con algo menos que la maldita y desesperante perfección?; no tenemos suficiente con nuestras virtudes y defectos, que entrelazados con otras personas causan momentos felices y que, no descubrimos que lo somos hasta que dejamos de serlo, la felicidad es nostalgia a plazo fijo; pero, ¿es algo que se busca, algo que hay encontrar o que viene sola?.Quizá sea tan solo un engaño social, y sea algo que depende de nosotros mismos, algo que está en nuestro interior y debemos hallar la forma adecuada para ser felices.Recuerda, siempre habrá gente sentada para desafiarte a vivir de pié, no vivas de rodillas, deja de imaginar felicidad y perfección, ponte de pié y vive de la manera más adecuada que sientas.

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