La felicidad toca en mi ventana, me levanto ecuánime y
tranquilo, voy a esconder a la angustia, y a la soledad.Las echaré de menos;
echaré de menos las noches de soledad, las noches llamando a la nostalgia,
todas las lágrimas ahogadas en ríos de letras.Pero esto ya, quedará atrás; dejo
entrar a la felicidad, mis días estarán repletos de sonrisas, risas, bienestar,
abrazos y besos, de esos que dejan sin aliento.Ya, he de dejar a una lado las
ideas y vivir aferrado al un sentimiento, porque hay sitios en el corazón,
donde las palabras, no hacen caso a la razón.
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