Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Tu sabor amargo*!

El portal de mis recuerdos está averiado, los sentimientos se nublan y tan sólo dejan un resquicio para la música; el hielo del invierno se mantiene en un verano que arde de inútiles propósitos, con el objeto de conseguir vanamente lo único que sigue alimentando al pobre aquel, con el alma encogida. Sigue soñando con volver a su mullido pasado.

Se derrumban las paredes de la integridad, aplastando la presencia emocional estable, volviendo al pasado, leyendo viejas cartas, rememorando momentos. Las calles ya no están mudas, hablan de ti, me cuentan tus historias, me enseñan las sombras de tu interior, las farolas mantienen el brillo de tus ojos cuando despertabas y los árboles revolotean con el viento, ése que te enredaba el pelo; me duermo para no recordar el presente.


Se recomponen las nubes pintadas en mis ojos con el cielo, respirando la humedad del césped que asimila  tu piel del pasado verano; las farolas se han apagado, ha salido el sol. Las calles sólo escuchan mis auriculares a todo volumen, camino por el parque del presente sintiendo el ardor de la primavera en mi espalda, pero anochecerá, y las farolas te despertarán; entonces, el viento te despeinará y las calles me hablarán de ti y de la melancolía