Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Trastorno de media noche*!

Desembocan de mis dedos un odio inminente, un sentimiento impuro desde los abismos que roza la esquizofrenia,  en auge mi camiseta de fuerza me hace contar las paredes blancas de mi habitación que se retuercen en  mis párpados, una incesante historia que yace de una tormenta, un diluvio; inundaciones de pensamientos incoherentes, destruyéndome, dando paso  a la imaginación incongruente,  avanzo resquebrajando el borde de la cordura, donde las dudas duermen con la circunferencia  ecuánime de mi conciencia.

Pieles incoloras sudando con poros erizados,  cuentan la historia de una tragedia: la permanente catástrofe  del desangramiento de las almas afligidas,  iluminadas por la oscuridad en campos de concentración, gota a gota, día a día; se pierde la esperanza de colorar sus desteñidas pieles con tono café, van aludiendo a la costumbre con los poros empinados por la gélida daga que recorre suavemente centímetros de piel. Mientras, el hueso opone resistencia a la imaginación y no deja más opción a la daga, que atravesar forzosamente hasta crujir, sentir traspasada el alma y observar como las pupilas enormes se tuercen hacia sí, para mirar en su interior, y dormir plácidamente con la esquizofrenia del odio; rodeado de paredes oscuras, abrazado por la camisa de fuerza que hizo débil a cualquier impostor. Inundando los pensamientos suicidas, del placer que evoca sentir la muerte de cerca, y ser el loco social al que todos señalan de enfermo; cuando son ellos, ellos los que  apestan a ignorancia y ambición putrefacta. Pero que sabré yo, sólo soy un loco en una habitación rodeada de paredes, con la camisa de fuerza oprimiendo su cordura, repitiendo una y otra vez: os lo advertí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario