Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Intransigente social*

Desgañitado en su incertidumbre de gritos insonoros de la claridad que cubría el manto de una neblina oscura, apaciguado bajo la mirada inerte de un gélido goteo incesante; no se hallaba a sí mismo más que en un leve tacto, un suave cosquilleo de sus dedos sudorosos, intentando perder la cordura que le mantenía más loco que nunca, procurando perder el sentido de las letras, las comas, los punto y símbolos inservibles de su conocimiento inútil.

En un orden paramétrico de versos y líneas, contaba números, desordenaba letras, buscaba la condescendencia para alejarse de sí mismo, jugaba a entretenidos laberintos con la sociedad, descifrando sus enigmas; etiquetaba comportamientos propios, cómo algo ilegible, innato, inhumano. Configuraba los actos endemoniados de un alma que a pesar de saber su propia inexistencia, estaba programada para condenar su mente. Una tortura propia tramada para sí mismo, por un fallo de comportamiento inaceptable; estaba en discordancia en sociedad, desprogramado: un fallo del sistema.


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