Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Incongruente*!

Ojalá pudiera ver rejuvenecer esas arrugas que aún son jóvenes y no asoman a la vista, ojalá pudiera ver cómo desaparecen esas canas que de tu pelo todavía se esconden, Ojalá la cama levite con sus muelles y látex hundido en el tiempo que nos quedó ya atrás, y volar en sueños de juventud extasiadora, y reír cómo cuervos con la muerte, y llorar cómo anciano en su desdicha.

Algo aquí, nada allá; todo en ninguna parte, nada en todos lados; y así nace incongruencia de dichos y pensamientos inventados por una humanidad afanada en apurar que no se arrugue su ombligo y, sin embargo, llenarlo de la ambición más putrefacta del desamor propio, vaciando la esperanza de un tal vez, pegando un trago y otro, y quizá otro más, hasta vomitar bilis de soledad con su sombra en la esquina de la calle sujetada con farolas.

Original o absurdo, nada tiene sentido en las palabras que escribo, ni en tus letras, ni en tus pensamientos o los míos, o los de él;  ni saber lo que se sabe por saber lo que no se sabe, ni envejecer. No, no lo tiene, tampoco verte, ni tus arrugas, ni tus canas; por supuesto que no lo tiene, porque aún tus ojos brillan y tu pelo me escandila. Pero que sabré yo de nadie o de nada, sólo escribo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario