Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

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jueves, 18 de junio de 2015

La cuerda insostenible*!

Apaciguado por la noche, se calmaba su mirada inquieta, que le impedía ver con la claridad abrumadora del día. Buscaba un pequeño y resquebrajado olor a tranquilidad que no veía desde hacía mucho tiempo, pues la mente le llevaba por caminos intransitables, calles sin salidas y una locura tan cuerda como la que sostenía su cuello, cuando intentaba ahorcarse; ahorcar unos problemas incesantes que flotaban en el vaso de whisky con soda, dónde el trago amargo no quemaba lo suficiente el interior de un bosque inundado de malas hierbas y lobos salvajes peleando su pequeño y hostil territorio. Un lugar inerte de un sentimiento fértil.


Buscando la oscuridad, no veía el olor en la que su habitación se sumergía; andaba a tientas entre las sábanas olvidando el descanso y maldiciendo a la almohada por haberle hecho tantas promesas que siempre terminaban en sueños, pero el alcohol hacía olvidar lo que con ella hablaba y siempre despertaba en otro sueño discordante y distraído. Como quién despierta y ama, como quién despierta y odia, como quién despierta y ha encontrado el motivo. Como una persona en el tablero que ha aprendido a tomar su posición en él, planear una táctica y atacar, sin más semántica que el hedor putrefacto de la agonía.

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