Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

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viernes, 24 de abril de 2015

Incendio entre interiores*!

Tres pasos, dos huellas y una inmensidad de oscuridad bajo las capas sombrías de la niebla, andaba sin destino ni sentido alguno, pues yacía incesante, avanzando desesperado en buscar alguna salida de ese bosque tenebroso, adyacente de todo lo que pudiera pasar.

El bosque no era cruel, lo que era realmente tenebroso: es lo que habitada dentro de él. Nunca se podía entrar en él sin salir dolorido y putrefacto, con un olor a sudor, de angustia, de desesperación, todo lo que coexistía en él, caía en la nada, como un árbol de enormes ramas puntiagudas que te abrazan mientras te atraviesan lentamente la espalda, creando un sudor gélido recorriendo tu cuello. 


Nadie veía algún resquicio de lo que pasaba, simplemente en algún momento te encontrabas atrapado en él, sin saber como demonios has llegado hasta ahí; y caminas, desconcertado, paso lento y desconfiado hacia la oscuridad. Un  futuro que no se augura muy prometedor, una conciencia mortífera nos sigue los pasos, unos pasos que pesan y no cesan de manifestarse en tus pensamientos, unos pensamientos que obliga a cada milímetro de tu cuerpo a retorcerse mientras el cansancio intenta conciliar el sueño. Sin embargo, te rodea el silencio de la noche, sin saber qué hacer, a dónde divagar con esta cabeza excéntrica y demente, viajo en la nada, buscando un pequeño rayo de esperanza fuera de este bosque; o terminar perdido dentro de un bosque apacible y sombrío, sentado entre sus ramas, esperando agonizante a arder junto a él.

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