Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

martes, 17 de febrero de 2015

Crea*!

Brotaban de sus ojos una lenta y espesa capa de sangre que fluía hacia sus pómulos inertes y gélidos, habitaban en sus párpados noches de delirios interminables y un incansable grito sordo yacía de su garganta sacando el odio putrefacto que vivía dentro de ella. Palpitaba cansado el corazón que tenía por piezas, recolectado de un rastrillo dónde perdió las ganas de escuchar; y usando el cuerpo como concepto de que seguía viva en un mundo que parecían realidades distorsionadas o distantes a la suyas, o cualquier otra cosa parecida a su concepto relativo de lo que consistía vivir.



Inmersa en la oscuridad de la noche contaba los arboles de esperanzas que tenía plantados en su imaginación y brotaba de él un insatisfactorio invierno, helado, trayendo la nieve de nuevo a sus pómulos, helando sus párpados y secando sus lágrimas ensangrentadas con la ira y la frustración de ser incapaz de salir de su bucle, ponerse la armadura y salir con la creatividad de un ave en pleno vuelo.


Vivía en sí misma sin habitar siquiera en ella, bajo un manto de capas intentando salvar lo insalvable metida en su caparazón observando como la realidad le dice que ella no está hecha para esto; y es entonces cuando se da cuenta que no puede seguir perdiendo las noches inmersa en la oscuridad; se inclina hacia su escritorio, coge papel y lápiz , borra el cuento y empieza de nuevo. Este cuento está inacabado.