Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

domingo, 11 de enero de 2015

Locura*!

Es cuando entro en la habitación y encuentro todo ordenado, otra vez. Mi mente me juega malas pasadas o quizá sea el alcohol que mantengo en mis venas por las noches pero me inquieta. Todas las noches mi habitación es un caos demasiado ordenado dónde catalogo cada desastre en un lugar y maniáticamente lo dejo, donde mi mente lo posiciona; y es entonces, cuando empiezo a pensar que debería pegarme un tiro en la boca, hacer explosionar mi cabeza  y dejar salir a estos pensamientos, que vuelen libres que terminan desembocano en sombras, adiestradas para perseguir personas y aterrorizarlas en sus noches más frías y oscuras. Pero sé que estoy delirando y vuelvo a la botella, otro trago más de absenta y miro fijamente al lápiz y papel.

Una noche de inquietudes, otra noche de delirios, otra noche pensamientos en bucle y así continúan una tras otra sin encontrar el sueño tranquilizador que busco desde hace mucho. Veo a la guitarra llamarme por su nombre y acudo a ella, la hago gemir y escucho las notas que denotan en mis dedos, agonizando mis yemas. Y vuelvo al lápiz y papel, y me pierdo en la mirada fija del cuadro que me observa, y veo un universo dentro de sus ojos, caótico y sin sentido, observo; sociedades dominadas con marketing y capitalismo absurdo donde se matan por la avaricia y el poder, también veo como llueven cenizas y la naturaleza llora ante el suplicio egoísta al que la humanidad ha desembocado su fin, destruyéndola. Joder, que pensamientos más absurdos, algo así sería inimaginable, ¿no?; ya no sé ni en que pienso, quizá el hada que tengo a mi derecha son alucinaciones mías y he matado a mi perro en vano, podría no haberle hecho caso.


Despierto, el reloj marcan las 14 horas y miro a mi alrededor, otra vez ha vuelto a pasar, la habitación está ordenada, nada está como lo dejé, la sombra que persiguen mis sueños han vuelto a hacerlo, qué desastre, no puedo ver todo esto así, tengo que colocarlo bien. Quizá debería salir de aquí, quizá; pero tengo miedo de que esos zombies de ahí fuera vengan a robarme esta cabeza donde guardo mi locura más preciada.