Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.
Escribo tal y como soy, me lees tal y como fui.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Cada mañana*!

Me levantaba inerte y con labios secos, desorientado sin saber por qué conocía paso a paso aquella casa; me dirigía al baño a tientas e inmerso en la oscuridad, saciaba mi necesidad. ¿Dónde demonios estoy?; me dirijo en busca de algún interruptor pero parece no haber luz en toda esta inmensidad de sueño desgarrado. Lo último que recuerdo es estar  tumbado en mi habitación con la pipa y la música haciendo retumbar mis tímpanos, ¿Qué ha pasado?, ¿acaso es esto un sueño?. Demasiado real para que esto se trate de un simple sueño, escucho el viento, noto mi respiración, escucho...escucho una puerta resonar abajo, sigilosamente me acerco pero mis pulsaciones se han acelerado y mi piel se eriza momentáneamente.


Escucho pasos que crujen la madera de la escalera mientras se acerca lentamente hacia donde estoy situado, no puedo pensar con claridad, estoy algo confuso, me encuentro en un sin sentido donde no sé si lo que me está pasando es real. Tiritando del miedo y con las pulsaciones aumentando a instantes decido impulsivamente volver a la cama donde he despertado y taparme bajo la manta con la suerte de que lo que he escuchado subir por las escaleras no le dé por acercarse. Intento respirar en silencio y controlar mis articulaciones para moverlas lo menos posible, no es fácil, mientras el miedo y el frío se van apoderando de mi cuerpo a cada segundo que pasa y cada crujido que escucho del último escalón se aproxima. No sé cómo ni por qué, los pasos a los que temía se acercaran a mí, uno a uno los noto más cerca. Mi temor se está cumpliendo; se está acercando a mí lentamente con una luz incandescente, que bien dejaría ciego a cualquier individuo que lo mirara fijamente. Un último paso antes de que esté justamente a mi derecha de la cama donde habito conmocionado, y noto como lentamente una mano se acerca a mi manta para levantarla y descubrirme. De pronto un espasmo domina mi cuerpo y me siento en la cama precipitadamente, estoy en mi habitación a oscuras, no hay nadie, todo está normal, o eso parece.El despertador  suena a la hora de todas las mañanas, parece que todo esto no era más que una pesadilla, como todas las mañanas....madrugar.